Siempre pensé que mis padres eran buenas personas, pero ese día me di cuenta de que de ellos no aprendí ni lo que es ser una familia y menos lo que es respetarla.
Mi reacción frente al hombre que abrió la puerta no fue la que siempre imaginé o la de cualquier hija que no vio a su papá hace años. Presentía que había algo oscuro en todo eso y que muchas de las cosas que me estaban pasando eran el resultado de malas decisiones de él.
Se acercó para abrazarme, pero no pude responderle. De inmediato