A la mañana siguiente, tras juguetear un rato entre las sábanas de seda, la pareja se levantó para dirigirse al cuarto de baño. Se ducharon juntos, permitiendo que el agua tibia resbalara por sus cuerpos desnudos. Valeria se encargó de lavar el cabello de Ji-hoon con champú, mientras él enjabonaba la silueta de ella con delicadeza.
—Hacemos un buen equipo —comentó Valeria con una sonrisa.
Los roces sutiles y los toques imprevistos encendieron las pasiones de inmediato. Ji-hoon la alzó con firme