Philip
Las puertas del ascensor se abrieron suavemente.
Todas las cabezas se giraron, no con la alarma que me había acompañado cuando aparecí, sino con el profundo respeto que se le debe a un hombre que no necesita títulos para ganárselos.
"Buenos días, Sr. Leonard."
Sonrió apenas, sin aminorar el paso. Llevaba las mangas arremangadas y el reloj brillaba en su muñeca. Se movía como si el espacio le abriera paso automáticamente, como alguien que nunca hubiera tenido que pedir permiso para estar