72. Epílogo
Tres meses después de la partida de mamá, sumado al insomnio que esto me generó, retomé la lectura un día, cansada de tanto pensar. Tomé mi Kindle y comencé a leer algunos libros que tenía en mi biblioteca. Pasaba horas leyendo y era lo único que me despejaba por completo del recuerdo de mi madre.
Digamos que no ayudaba mucho el hecho de estar viviendo en su casa, con sus recuerdos y sus cosas, pero por ahora, era lo mejor.
Felipe me ha dejado “ser”, me ha dado todo el tiempo del mundo para vivi