69. Cosas del destino
Dos meses después…
Llamo a mamá como todos los días y la escucho mal, está muy agitada y la sentía decaída.
—Mamá, te escucho mal, ¿Cómo te sientes? —pregunto preocupada.
—Mal, hija, mal…—contesta apenas, por lo que mis alarmas saltan de inmediato.
—¿Quieres que llame un médico, para que te vaya a ver? —pregunto sin saber cómo ayudarle.
—Si… —Logra decir, y si lo acepta tan fácil, es porque reamente se siente mal.
—Llamaré a tía Carmen, para que te acompañe —digo y cuelgo la llamada.
Marco a tía