Cristian
Recién al cuarto día de que llegué pude ver a Amanda, la encontré mientras llevaba las niñas para que jueguen, las seguí de lejos cuando pude ver que las niñas estaban jugando con otros niños y ella se sentaba, me ubiqué a su lado, trate de contactar con su loba, fue imposible, tampoco tenía ese aroma que había tenido el día que la vi, algo había cambiado mi lobo estaba inquieto, la reconoció, sabía que ella era su compañera pero algo había pasado, ella me miró nerviosa no dijo nada.
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