Gastos De Manutención
Un par de días después, por la mañana Dante se inclinó sobre la mesa del comedor familiar, recogiendo las llaves del auto y su móvil, la cabeza aún envuelta en los recuerdos de la ceremonia secreta que habían compartido. El aroma a café recién hecho y pan tostado llenaba la cocina, donde Serena ya se encontraba sentada junto a Teo y Rafaele, sonriendo mientras hojeaba un pequeño cuaderno de recetas.
- Te enviaré el almuerzo. - dijo, guiñándole un ojo - Te haré lasaña.
Dante