Al anochecer, Mateo acompañó a Sofía hasta el departamento.
Era un lugar que él mismo había escogido para ella, muy cerca de la Universidad de Finanzas. El edificio tenía todas las comodidades, con excelente privacidad, así que vivir allí le evitaría cualquier molestia innecesaria.
Al bajar del carro, Sofía apenas podía dar un paso. Tuvo que apoyarse en Mateo para caminar hasta la entrada del conjunto.
Se quitó los tacones de golpe y los dejó caer en el suelo. Aquella porquería, que los usara qu