Quise gritarle, exigirle a qué me dijera qué era eso de que sabían igual, la calentura me tenía la mente podridamente nublada, pero justo antes de que pudiese siquiera preguntarle a qué se refería o al menos tener los ovarios para hacerlo, una voz chillona, fastidiosa e inolvidable resonó en toda la casa.
Estoy segura como esa burbuja de cristal que se había formado entre nosotros, entre este momento se quebró, pude en mi mente escuchar como caían los trocitos.
— Ale ¿Que haces? ¿Qué signifi