CAPITULO 20. Una cucharada de tu propia medicina
Ni Rámses o Hayden me atendieron el teléfono. El primero seguramente seguía en vuelo y el segundo quizás estaba de guardia.
—Vámonos, te llevaremos al hospital— Gabriel comenzó a levantar a Donovan de su lugar a pesar de que este se negaba.
En pocos minutos estuvimos en el hospital, uno de los requisitos de Hayden cuando aprobó la elección de nuestro departamento. El de Mike fue que quedara lo suficientemente cerca de una estación de policía como para que la zona fuese segura, pero no tan cerca