La puerta del despacho de Dominic estaba firmemente cerrada, y Ava sintió como si acabara de entrar en la guarida de un león. Ya había preparado su escudo. Aquella declaración firme salió de sus labios antes de que Dominic tuviera oportunidad de abrir la boca con otra provocación o comentario sarcástico.
—Estoy aquí para trabajar, Mr. Moretti. Para traducir documentos. No para que me mire fijamente como si yo fuera un viejo recuerdo que extraña.
La voz de Avery fue aguda y tajante, intentando s