Capítulo 45. Diez días restantes
—¡Basta! No soy un objeto que puedan repartirse o disputarse. ¡Soy una persona con corazón!
La voz de Avery se elevó, aguda, rompiendo la tensión que asfixiaba la sala del apartamento. Su mano temblorosa apretaba con fuerza un cuchillo plateado para cortar carne. La afilada punta no estaba dirigida hacia Dominic, que permanecía de pie con un arma en la mano. Tampoco apuntaba a Julian, listo para abalanzarse con la furia encendida en sus ojos. Avery presionaba el frío metal directamente contra s