Capítulo 44. Locura
—¿Por qué no llevas el collar de lirios que te compré, Avery?
La voz de Julian rompió el silencio del comedor impregnado de aroma a velas de aromaterapia. Estaba de pie al extremo de la mesa de caoba pulida, con la mirada fija en el cuello desnudo de Avery, sin rastro de joyas.
Avery se sobresaltó al dejar el plato de porcelana sobre la mesa. Sus manos temblaron levemente, pero enseguida las apretó con fuerza.
—Ese collar es demasiado llamativo para una cena sencilla, Julian. Por eso no lo usé