—Pareces un pez obligado a salir del agua, Dominic. ¿Estás seguro? Aún puedes echarte atrás y olvidar el resto del acuerdo —dijo Avery, rompiendo el silencio frente al portón de hierro oxidado.
Observó al hombre a su lado con una mirada difícil de descifrar.
—En mi diccionario no existe la palabra retroceder, y esta es mi única oportunidad de llevarte a ti y a Leo de regreso a nuestra mansión principal.
—El exceso de confianza tampoco es bueno, Dominic.
—Te lo demostraré, Avery. Los llevaré de