Me miro en el espejo y acarició lentamente mi vientre que aunque parezca imposible en una semana ha crecido bastante. La curva antes imperceptible ahora parece un baloncito que no deja de moverse sobre todo cuando los siente llegar a casa y ellos no podrían estar más encantados, le hablan por horas a través de mi ombligo, juegan con luces, le ponen música y le cuentan su día a detalle con especial atención en los sitios de la manada que le prometen pronto lo llevaran a conocer.
Es increible com