Alana.
Verme en el espejo es otra cosa. Literalmente. No mi reconozco. El maquillaje es muy diferente al de otros eventos, donde siempre insisto en llevar lo menos posible; pero aquí… Dios, mis ojos verdes se ven mucho más rasgados y mi piel parece brillar con luz propia. Marie termina de dar los últimos toques a mi peinado. No voy a mentir, sentir sus dedos en mi cuero cabelludo es increíble, una caricia casi capaz de dormirme si no fuera por los nervios terribles que me carcomen por dentro.
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