Christopher.
Alana está extraña durante todo el recorrido por el club. Apenas opina sobre los salones, se tropieza cada dos por tres y se toma el café que le pide a la encargada como si fuera medicina para mantenerse en pie. Me molesta no saber qué pasa por su cabeza. ¿Se estará arrepintiendo del trato? ¿La farsa del matrimonio legal le está quedando grande? Quiero arrastrarla a mi despacho en cuanto pisamos la mansión, pero el día tiene otros planes.
Vivian y Marjorie ya han regresado de la e