Christopher.
Me quedo viendo el techo de mi habitación mientras Alana duerme pacíficamente a mi lado. La escasa luz que se filtra desde el exterior apenas me deja delinear su silueta, pero mis dedos todavía recuerdan el relieve de su piel y aquellas palabras que escuche:
Nadie saldrá lastimado por mi culpa. No otra vez...
Porque culpa es lo que siento justo ahora, y culpa es lo único que nunca he dejado de sentir.
Respiro hondo, cierro los ojos y, sin poder evitarlo, vuelvo a estar en aquella