Capítulo 32

Christopher.

Me quedo viendo el techo de mi habitación mientras Alana duerme pacíficamente a mi lado. La escasa luz que se filtra desde el exterior apenas me deja delinear su silueta, pero mis dedos todavía recuerdan el relieve de su piel y aquellas palabras que escuche:

Nadie saldrá lastimado por mi culpa. No otra vez...

Porque culpa es lo que siento justo ahora, y culpa es lo único que nunca he dejado de sentir.

Respiro hondo, cierro los ojos y, sin poder evitarlo, vuelvo a estar en aquella
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