Alana
Christopher lleva diez minutos hablando con los mismos inversionistas. Y yo llevo diez minutos sosteniendo esta sonrisa que me está haciendo doler las mejillas.
Si escucho una palabra más sobre "optimización de recursos" voy a gritar. La esposa del inversionista me mira con simpatía. Ella también parece aburrida.
—Querido —interrumpe a su esposo, tocándole el brazo—. Llevamos media hora hablando de negocios. Dejemos que estos jóvenes respiren.
Gracias a Dios.
Él hombre ríe.
—Tienes razón