Christopher.
—Lamento que no nos hayamos presentado correctamente —dice Alana, manteniendo una calma que me deja aturdido—. Prefería mantener un bajo perfil para no alimentar el chisme, pero viendo sus intenciones, me veo obligada a aclarar mi posición.
Beatrice se queda pasmada en su sitio, procesando lo que acaba de pasar en tan poco tiempo. Entonces, se pasa una mano por el cabello, soltando una carcajada cargada de veneno.
—¡Por Dios, qué conveniente! ¿De verdad crees que voy a tragarme es