Una relación de maldad
Sara consumida por la pasión y el deseo que sentía por David, encantada correspondió sus besos, sus lenguas se entrelazaron y sus caricias fueron más allá de lo que se permitían mostrar en público.
David estaba consiente de que ella no era el tipo de mujer que le gustaba, pero tampoco iba a desaprovechar la oportunidad de estar con una mujer fácilmente.
—Preciosa, creo que este no es lugar más indicado para estas cosas, considero que deberíamos ir a un lugar más privado.