Los minutos se hicieron eternos mientras esperaban que Matteo despertara para poder verlo. Cada vez que miraba la hora apenas habían transcurrido algunos minutos cuando en realidad se habían sentido como horas.
Alessandro y ella se habían acomodado en uno de los sofás mientras esperaban. Ella tenía la cabeza recostada sobre las piernas de él. Sus esfuerzos por entablar una conversación con él habían sido inútiles.
Ava miró el empaque de galletas que él había conseguido para ella junto con u