Ava despertó con los primeros rayos del sol acariciando su rostro. Sentía sus ojos hinchados y su cabeza le dolía un poco. Los recuerdos del día anterior llenaron su mente y sintió una opresión en el pecho.
Extrañamente, pese a la tristeza, también se sentía protegida.
Al tratar de moverse, fue consciente de los brazos que la tenía envuelta en un abrazo firme. Hasta donde recordaba ella se había ido sola a la cama.
Giró su cabeza todo lo que su posición le permitió para ver quien estaba a