—¿Así que discutiste con Leonardo y trataste de seducirlo para que te diera trabajo? Amiga, tú te pasas de lista.
Alessa se quejó, vistiéndose con unos shorts y una playera simple. La discusión con Leonardo fue al mediodía. Ya eran las siete de la noche y él no había salido de su taller en toda la tarde. Probablemente descargó unos martillazos en cualquier superficie, imaginando que era el rostro de Le Roux.
—Apliqué una técnica válida e inofensiva —alegó.
—Existen mejores como, oh, la comunica