Mundo de ficçãoIniciar sessãoYa le había dicho a Myriam lo que necesitaba y no podía echarme para atrás, aunque, encerrada en el baño de su habitación, con solo la ropa interior puesta, no me sentía cómoda de salir.
¿Y si, en un arrebato, se repetía lo del beso?
No era que pensara que Myriam, cuando me viera desnuda, se me fuera a







