El incendio duró todo el día. Cuando por fin lograron apagar las llamas, del cuarto de Snow solo quedaban cenizas y restos ennegrecidos.
El humo seguía suspendido en el aire y ahogaba a quienes intentaban acercarse. El hollín cubría las paredes; aquel cuarto que antes conocían tan bien había perdido todo rastro de su antiguo aspecto. Los muebles se habían reducido a cenizas y, sobre la cama, estaba el cadáver carbonizado de una mujer. Tenía el cuerpo encogido, como si hubiera sufrido un dolor i