capitulo 49. ¿quieres ser mi amante?
Franklin sonríe.
En momento suena un relámpago que los lleva a mirar por el gran ventanal.
—Parece que lloverá.
—Quizás sea conveniente que regrese a casa.
—Quizás…
El rubio voltea para mirarla mientras que le da otro sorbo a su trago, luego de eso empieza a dar un par de pasos hacia donde estaba ella.
—¿Qué haces?
—me acerco a ti.
—Soy la hija del hombre que te distribuye mercancía.
—Lo sé.
—La hermana de tu amigo.
—Lo sé—deja la copa sobre la barra.
—La sobrina de tu cuñado.
—Lo sé.
Para ese