Capitulo 37. El jefe falto
Héctor la miró fijamente por un momento, para luego ponerse en pie. Rodeo el escritorio y quedo delante de ella.
—¿No te interesa esta boda?
—Prefiero que otro se encargue, yo tengo cosas en las que ocuparme.
—¿Ah, sí?
—Sí —Contesta a duras penas.
—Respóndeme una cosa, Gala —Héctor se inclina tanto hacia ella que la acorrala contra el escritorio, deja las palmas de sus manos sobre el mismo y la atrapa con su cuerpo —. ¿Por qué demonios me has rechazado la invitación esta mañana?
No existía duda