Capitulo 23. Sonrisa
—Basta, mierda Riley. No sabes otra cosa que quejarte, me tienes hasta la coronilla.
—¿Y qué demonios quieres que haga?
—No eres ningún santo, así que no te hagas la víctima en esta situación. Yo buscaré el tiempo para conversar con Gala de ese asunto.
—Entonces hazlo, has sido tú quien la ha elegido para esto, por ende deberás solucionar el problema.
El castaño se da la vuelta y se marcha. Héctor lo ve alejarse y suelta el aliento.
masculla para su interior, ¿ella tenía un amante