Nadine se sentó acurrucada junto a Nancy en el viejo sofá victoriano rojo. Algunos de los botones se habían aflojado con los años, haciendo que todo pareciera un poco desaliñado pero aún digno.
Lo mismo hicieron las chicas que se sentaron en él, Nancy se hizo papilla, Nadine con un pie ensangrentado donde el atizador de la chimenea había hecho su trabajo y una costilla magullada gracias a la pistola con la que Patrick había decidido hacer un punto, él era un monstruo decidido.
Había llamado a a