Este hombre era el dueño de todo mi cuerpo, mi corazón latía a mil, mi alma lo reclamaba y verlo desnudo era un deleite. Como amo a este espécimen masculino. Ingresó a la ducha y esos ojos negros desbordaban el mismo deseo de mi parte.
No se me nota como a él, pero si me tocara lo descubrirá con solo deslizar sus dedos en mí entre pierna, lo húmeda que estaba. Iskander aceleraba todo mi cuerpo. Y verlo, encontrármelo de nuevo era mi deseo más fuerte. Abrió la ducha, me tomó de la cintura para p