Algo pasada conmigo, Amelia se movía de un lado al otro. Los oídos me zumbaban, también sentía mucho calor.
—Emily, ¿qué te pasa? —Esa fue Amelia. No sé si le respondí, ella tomó el vaso y lo miró.
—Hola, Amelia. —Era Carla.
—Emily se ve extraña. Llamaré a su hermano para que venga a buscarla.
—Excelente.
Me agradó eso, pero el calor seguía aumentando. Y los momentos de sexo con Iskander se apoderaron de mi cerebro.
—Mientras él llega, llevemos a Emily a mi recámara y ahí puedes acompañarl