En el carro de los abuelos de Emily, iba mi abuela y mi hermanita, ellos salieron antes que nosotros. Nos fuimos en taxi, para poder besarnos si lo deseábamos, íbamos camino a Río Negro, donde queda el aeropuerto. No ha dicho nada, después de todo, no había nada por decir, solo sentir esa molestia en la garganta de querer decir lo que no se va a cumplir.
La tenía abrazada y no me cansaré de darle besos en su cabello, siempre le olía muy bien. Mientras el auto subía montañas, pasé una a una