Cuando Sinead volvió a cortar la llamada, Nelson sintió una impotencia profunda y la mirada se le entristeció. Era tan evidente que a sus padres les bastó verle la cara para saber que las cosas iban mal.
—¿Qué te dijo Sinead? —preguntó Opal.
Nelson aún no se atrevía a confesar que la relación entre los dos estaba completamente destruida y que ella ni siquiera deseaba hablarle. Incapaz de repetir aquellas palabras que lo habían herido tanto, esquivó el tema.
—No quiere que sus padres se enteren d