Al regresar a la suite del hotel, la familia Green se sentó en la sala en medio de un largo silencio. En los brazos de su madre, Sinead se fue calmando poco a poco. Consciente de la gran preocupación de sus padres, pidió la cena e intentó tranquilizarlos con una sonrisa.
—Papá, mamá, ya todo pasó. Ya lo superé, así que no se preocupen más, ¿sí?
Jackson y Liana le acariciaron la mano, mirándola con dolor al ver cómo intentaba ser considerada para no preocuparlos.
—Sinead, ya que lo superaste, no