La semana paso volando para Isabella y Dante, ya que estuvieron muy ocupados con los pendientes de sus empresas, aunque ya el fin de semana lograron hacerse tiempo para platicar en una llamada telefónica.
Dante se sentía feliz de hablar con Isabella, ya que ella le entendía y le daba su espacio cuando se trataba del trabajo y no lo estaba llamando a cada rato buscando checar sus horarios.
- Buenas tardes Isa.
- Hola Dante.
- ¿Cómo estás?
- Bien, estábamos regresando de hacer unas compras para e