—¿Esperas hasta que esté casi en los vestuarios para pedirle una entrevista?
Coop se da la vuelta y ladea la cabeza.
Empieza a caminar hacia donde estoy sentada, con pasos largos.
—Esa no es la forma correcta de pedírselo,— digo entre dientes.
No necesito complicaciones en los próximos treinta días. Me tomará meses desviar la atención si Coop amenaza a Jim.
—No te preocupes, Reata,— dice Jim mientras me acaricia el brazo de forma paternalista. —Yo me encargo.
—¿Quién eres?— exige Coop cuando ll