ANDREA
Realmente no me gusta este mocoso. No me gusta la forma extraña en la que habla —mi madre lo llama acento sureño—, ni sus rizos rubios venecianos que le cubren el ojo izquierdo, ni la expresión que aparece en su rostro. Es una expresión que ya he visto antes en otros chicos. Chicos que creen que las niñas no deberían jugar al fútbol.
Chicos idiotas.
—¿Entonces, si ella juega, tú dejas de jugar, Mason?—pregunta uno de los otros chicos, preocupado.
¿Qué? ¿Todos admiran a este tipo o qué?