DECLAN
Tres años antes, en Georgetown, Washington, D.C.
—Debes calmarte, Nick. Ella no está lista.
—¿Todavía no ha llegado?!
—No, amigo. Creo que sigue en el hotel con las damas de honor o algo así. Nadie contesta, pero conociéndola, seguro está volviendo loco a todo el mundo corriendo de un lado a otro.
—Sabía que debería haber enviado a mi madre. Te juro que si…
—Cálmate, señor testigo. Sabes bien que esta chica no va a arruinar su día de bodas con Declan.
—Quieres decir su vaca lechera