Savannah
— No tendría que haberte encerrado en un ascensor si no hubieras sido tan cabezota —declaró Declan, jugando con sus gemelos. Así que acepto tus disculpas.
— No me he disculpado.
— Lo sé, cariño. Pero veo que lo deseas.
Sonreí a regañadientes.
— Te has pasado de la raya.
— Alguien tenía que hacerlo —dijo, encogiéndose de hombros.
Mi primo y yo estábamos sentados en una oficina vacía, en la última planta del complejo deportivo. Logan me había traído, ya que mi primo me había aband