Daniel:
No sé porqué, pero en el momento en que Ezkar puso un pie dentro de la casa como que una mala vibra se instaló. Un escalofríos recorrió mi espina dorsal y su mirada tétrica, con la cual parece querer asesinarme no me dan muy buena espina,
—Hey, —saludo. Pasa por un lado de mí, abraza a su madre y besa la frente de la misma. estrecha las manos con su padre, luego le da un puntapié a Ada y por último se hace el que repara en mi presencia y finge una sonrisa.
—Daniel, amigo, tanto tiempo s