Daniel.
Escucho un grito fuerte, abro los ojos y caigo de la cama por el movimiento brusco que hago.
Abro los ojos tratando de lograr saber de donde proviene. Ada está frente a la televisión, brincando completamente feliz.
—Daniel, Daniel. —Salta sobre mí y me abraza con fuerza— No lo puedo creer. —Dice, —Ya podemos salir de aquí.
La agarro de los hombros y la alejo un poco para escuchar mucho mejor lo que me está diciendo.
—¿De qué hablas? —Lame su labio inferior y sonríe.
—Acaban de dar la me