Eh... Eso fue incomodo.
Trato en lo posible de alejarme lo más que puedo de Daniel, aunque claro, estando en una habitación encerrados es casi que imposible hacer eso. Doy vueltas por todo el lugar en busca de lo que sea que pueda hacer para mantener mi mente confundida, en calma.
Mi jefe solo mira por la ventana como baja el sol y hace un bonito atardecer.
—Vas a abrir un hueco de tanto estar de allá para acá. —Dice, después de un rato largo.
—Es que, quiero estar en movimiento —hago una mueca