Ada:
—¿Estás segura de lo que dices? —Miro la cara de Zara, mucho más delgada y con pronunciadas ojeras bajo sus bonitos ojos.
—Sí amiga, no sería capaz de mentir en algo así, lo sabes a la perfección. —Mueve un poco el tapabocas y luego, escucho como suspira.
—Bueno, esto es... Cómo decirlo de una forma sútil, eh, ¿Predecible? —Levanta una mano y chasquea los dedos. —A menos qué tuvieras planeado quedar a mitad de la nada con tú jefe, el cual en un principio detestabas y ahora, te tienes que e