—No eres mi socia en esa parte, solo en este negocio cibernético, hasta donde tengo entendido. —Ada se muerde la punta de la lengua, reteniendo lo que sea que iba a decir.
—Que injusto, sabes que hizo daño a una de tus empleadas y aún así la conservas. —Se queja.
—Pudiste haber hecho esas quejas en recursos humanos, no conmigo, recuerda que no puedo andar al pendiente de todos. Tengo más negocios que atender y —alzo el dedo para detenerla porque ya estaba por hablar—eres adulta ya, no deberías