La puerta se cerró con un sonoro chasquido mientras yo solo seguía ahí, luchando, conteniendo el impulso loco de saltarle encima y besarlo, pero no sabía cómo reaccionaría, él había confiado en mí y yo le había escupido en la cara, no de modo literal, pero me sentía como si lo hubiera hecho y eso era definidamente doloroso, y más doloroso y vergonzoso seria que me empujara lejos de él y solo estuvi