MARIANNE
Mi madre nos indicó precisamente la habitación que yo tenía cuando estaba aquí. Seguramente mi papi había dispuesto que nada debía ser movido de el sitio, pero cuando entré me di cuenta que ni siquiera esa pequeña voluntad había sido cumplida por la vasta de mi hermanastra, mis cortinas rosadas no estaban. En cambio estaban las verdes catarro de Jessenia, afortunadamente no se había robado también el papel tapiz de las paredes. Suspiré y seguí empujando mi maleta sintiendo a Edgard cer