Finalmente, la espera terminó y Bastian llegó a la habitación. Pensé que nunca lo haría y se quedaría con la estúpida de su amiga, no le dije nada, me sentía decepcionada nuevamente, así que me hice la dormida. Escuché cuando se quitó su pantalón y subió a la cama, ni siquiera tuve fuerzas para decirle que en ese pequeño espacio no era bienvenido.
—¡Te amo, preciosa! — susurró muy cerca de mi oído. Sentí el olor al alcohol que sale de su boca, él ha estado tomando y seguramente lo ha hecho en c