25 de diciembre
BASTIAN.
Estoy demasiado feliz, ahora mismo duerme sobre mi pecho la mujer más bella del mundo. En silencio hago un juramento, y es que nada ni nadie harán que yo me separe de ella. Somos el uno para el otro y la amaré hasta mi último suspiro. Acaricio su cabello, admiro y detallo cada una de las facciones de su rostro, sus labios, todo de ella es perfecto, ella es una diosa, ¡mi diosa!
—¡Buenos días, novia mía! —saludé con un beso en la frente cuando ella abrió sus ojos.
—¡Bue