Alma asintió no muy convencida, le carcomía por dentro, quería hablar, pero no podía, había estado en la rehabilitación de Adam más temprano y no le había ido muy bien, pero Adam la hizo prometer no decir nada para no preocupar a Melody.
William siguió conversando con Melody y Alma por un largo tiempo, Rosita les llevó algunos refrigerios al jardín.
Todo era muy ameno hasta que una chica entró. “Señor”.
William la miró sonriéndole. “¿Qué pasa Ilda?”.
Ella levantó la tableta que llevaba. “Tie